Tirarse un Farol (Bluffling)
Tirarse un farol es la forma más sexy de apostar al poker. Excepto cuando se hace de forma absurda, es osada, audaz y emocionante. Además de la subida de adrenalina que supone ganar una cantidad importante, tirarse un farol activa el organismo mucho más que otras acciones, como, en especial, abandonar una mano, ir una apuesta o apostar en la mejor mano. Tirarse un farol proporciona las mismas sensaciones que subirse a una montaña rusa o ver una película de miedo. A la gente le gusta vivir casi al límite. Aunque no es necesario jugar al límite, porque no sólo se convierte en algo imprudente, sino que además le resta emoción al límite.
Si nunca te han pillado tirándote un farol es porque, con total seguridad, no lo has hecho lo suficiente. Existe un punto teórico ideal en el que sólo y en todo caso te tirarías un farol, pero esa perfección no es posible en el mundo real. Vale la pena que te pillen tirándote un farol de vez en cuando, si se trata de que vayan una apuesta tuya cuando dispones de información.
Pero tirarse un farol con demasiada frecuencia conduce a variaciones del bankroll de que se dispone sin sentido, además de a la inevitable pérdida que engendra pérdida, psicológicamente hablando. Una persona que juega dos manos, gana una de ellas y pierde la otra, casi siempre estará en un plano psicológico más bajo que otra que no ha jugado ninguna. Afrontémoslo, ganar X euros nunca agradada tanto a un ser humano como le desagrada perder X dólares. Un jugador 20/40$ que pierda 1000$ un día, estará siempre más enfadado de lo feliz que pueda estar otro jugador que gane 1000$ en un día. “Recuperarse” cuando se pierden cuatro o cinco apuestas, es una obsesión común entre los jugadores. Hay jugadores que pueden llegar a arriesgar toda su bankroll para intentar recuperar esas cinco apuestas. Por el contrario, si un jugador gana cinco apuestas, el hecho de ganar otras cinco no produce prácticamente ningún efecto sobre él. Es increíble cómo el ser humano puede ver dos cosas de un mismo valor desde perspectivas tan diferentes.
Tirarse un farol es arriesgarse a perder, y la gente no soporta perder, de manera que se deben sopesar los efectos psicológicos de tirarse un farol a la hora de decidir hacerlo o no.
Aún así, todo lo referido se traduce en lo siguiente: no te esfuerces demasiado por algo bueno. Y tirarse un farol es con seguridad algo bueno. Tirarse un farol consiste en ganar con osadía personal cierto valor económico que no serías capaz de ganar objetivamente con las cartas de las que dispones.
“Flujo de ingresos” es un lema de nuestro tiempo. Percibir ingresos a través de diversos medios es algo positivo. Contribuye a evitar problemas en caso de que uno de los flujos de ingresos se bloquee de forma temporal o permanente. Ganar al poker está totalmente relacionado con un flujo de ingresos, para algunos muy importante y para otros no tanto. Tirarse un farol es bueno porque es, o debería ser, uno de los diversos flujos de ingresos. Se puede obtener dinero tirándose un farol con resultado positivo y yendo a apuestas de otros que piensan o (esperan patéticamente) que estés tirándote un farol.
Pero, de nuevo, tirarse un farol es un flujo importante de ingresos en el juego de poker. El flujo “apuesta a la mano ganadora y recibe apuestas” es mucho menos estresante. Tirarse un farol de forma innecesaria o temeraria es convertir algo bueno en algo malo. Comerse el plato de espinacas o la coliflor es más saludable que comerse un caramelo. Tirarse un farol debe ser considerado como algo que se debe hacer, no como algo que es divertido o que apetece hacer especialmente. Si cada vez que se juega se piensa “tengo que comerme mi ración de verduras hoy”, se puede llegar a ser un jugador de poker más sano y feliz.
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